- En el conversatorio “Los Mundiales de México”, el potosino relató 56 años de vivencias como espectador directo de las Copas del Mundo celebradas en el país.
- Con memoria intacta para fechas, goles y anécdotas, López Palau compartió recuerdos que van del título del Rey Pelé, al logrado por DIego Maradona.
Pocos pueden haberse dado el lujo de asistir a los tres campeonatos mundiales de futbol que se han realizado en México; no cualquiera puede decirlo.
Tal vez sean más los elegidos, pero el potosino Luis López Palau ha cumplido tres copas como espectador directo: los mundiales de 1970, 1986 y 2026; en este último, al menos hizo presencia en uno de los juegos, dado el alto costo del boletaje. Esto gracias al bonito gesto familiar que le ofreció tal obsequio de aprecio al llamado “Papuy”.
De ahí la necesidad de Don Luis de platicarlo amenamente, con su estilo y vivencia pura, conservando una memoria intacta para recordar fechas, sedes, goles, jugadores, resultados, ocasiones y puntos de vista sensatos que, al cabo de 56 años, ya se cuentan como argumentos confiables sobre los porqués nos inquietan los triunfos y fracasos alcanzados a lo largo de la larga historia del conjunto Tricolor.
En el conversatorio denominado “Los Mundiales de México”, Luis López Palau expuso todos esos años de satisfacciones, pero también de desesperanzas, lo que para un fanático tan reconocido como él también pega en el orgullo nacionalista y el suyo propio, aunque sea hablar del rodaje de un balón sobre el verde césped.
David Lomelí, con su reconocida clase como presentador, dio la bienvenida a Luis López Palau en uno de los salones del Palacio Municipal de San Luis Potosi, acto al que asistió el Director de Cultura, Martín Juárez Córdoba, en representación de la autoridad municipal, y un buen número de amistades del expositor.
Su charla fue directa. López Palau relató cómo se originaron las primeras transmisiones por televisión en los años 50, a partir de un juego en Ciudad Universitaria entre América y Toluca, visto por cientos de teleaudientes, lo que motivó a que Emilio Azcárraga descubriera el negocio del futbol.
Para el año de 1965, con el Estadio Azteca en construcción, Guillermo Cañedo solicitó la sede del Mundial de 1970, lo cual se autorizó sin mayor problema.
Así México se preparó para albergar el certamen futbolístico, habiendo quedado como rivales de grupo para el conjunto tricolor Rusia, Bélgica y El Salvador.
Comentó que, en su vivencia, fueron varios juegos a los que Luis López asistió, y recordó haber disfrutado del juego de Inglaterra, con la maravillosa atajada del portero Gordon Banks a un remate de cabeza de Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, recordando un dato: “el Rey pudo no asistir al torneo, al no ser convocado por João Saldanha, que ya lo veía acabado, pero quien sería reemplazado por Mario ‘Lobo’ Zagallo”.
Los ingleses lucían la etiqueta de campeones vigentes; por tanto, rememora López Palau, el ver jugar a los hermanos Charlton, a Bobby Moore, Müller y tantos más significó grandes recuerdos como aficionado al futbol.
De aquel vibrante choque semifinalista entre Brasil y Uruguay, recordó la fantástica jugada de Edson Arantes, que con una gran finta eludió a Mazurkiewicz y a Matosas, echando su disparo apenas a un lado de la puerta charrúa.
Eran tiempos estudiantiles; por tanto, previo al juego de Alemania contra Italia, denominado el Juego del Siglo, López Palau presentaría un examen a las 8:00 am, pero debió decirle al profesor que no podría hacerlo con motivo del juego que les esperaba en la Ciudad de México.
Aun así, por la noche el grupo de potosinos tuvo casualmente la oportunidad de convivir con Schnellinger y Müller, a quienes encontraron en un centro nocturno.
Para el Mundial de 1986, Colombia era la sede asignada, pero sin la infraestructura necesaria para un evento de esta naturaleza, por lo que se trasladó a México, que tenía estadios suficientes y sería así, por segunda ocasión, país anfitrión.
De esa experiencia destacó, obviamente, los juegos de México, hasta llegar al choque contra Alemania en Monterrey, donde los aztecas quedaron eliminados en penales, ocasión en la que Hugo Sánchez rechazó ejecutar el tiro que le correspondía, pues ya había fallado uno. El único anotador fue Manuel Negrete en esa ocasión.
Citó la polémica “mano de Dios”, en la que Armando Maradona venció la portería inglesa, pero donde el “pampero” anotó el gol más bonito de los mundiales, con un traslado de balón eludiendo rivales a partir del medio campo.
Cuarenta años después, en 2026, México, por tercera ocasión, alojó la Copa del Mundo de Futbol junto a Estados Unidos y Canadá, con una participación que llegó a ilusionar a la afición mexicana, sin poder alcanzar un posible quinto partido que, en esta ocasión y con 48 participantes, habría significado el sexto juego.
Don Luis López Palau tuvo la oportunidad de cumplir un sueño más, gracias a su familia, que le obsequió un boleto para uno de los juegos del certamen, y con ello plasmar un rico historial de Mundiales celebrados en México.
Habló un poco más del gol de España que le dio el título ante Argentina, por parte de Ferrán, anotación de la que dijo: “claramente se vio que era una jugada estudiada en las prácticas y que salió como debía, pues ya la habían intentado”.
Comentó que Argentina tuvo dos chances, en los minutos 120 y 127, que desgraciadamente se desperdiciaron, dándose así la victoria española. Señaló, por último, en tono predictivo, que para 2030 México puede volver a ser sede de un Mundial de futbol.






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