Entre el humo de un café aromático, la espuma de un chocolate caliente, tamales con sabor a hogar y un Menudo dominguero, se encendió la chispa de una pasión que cumplía 33 años: la carrera del Chorrito.
La familia Amaya López volvía a unir a los medios de comunicación para lanzar al viento la convocatoria de la Carrera Atlética de la Virgen de Guadalupe del Chorrito, que llenaría de vida las calles ese mes de diciembre de 2024.
Al frente de este gran sueño, Don Chuy Amaya y su incansable familia han demostrado el verdadero significado de la hospitalidad, y la entrega total destinada a la actividad física.
Los detalles de la competencia se han compartido junto a leyendas de nuestra tierra, como el formidable fondista de Pozos, Álvaro Zapata, y el gran Juan Blanco, un guerrero máster que celebraría la vida en la categoría de 70 años y más.
Con la voz de la experiencia y el respeto que merece la historia, Alejandro Amaya guió el evento y cedió el micrófono a don Jesús Amaya, su padre.
Sus palabras leyeron más que una convocatoria: leyeron el llamado a una fiesta de identidad a la que toda la comunidad atlética de San Luis Potosí era invitada a hacer historia con cada zancada.
Don Chuy Amaya, la cabeza de la organización y eterno pilar de este sueño, ha partido al encuentro con el Creador.
Sin embargo, su entusiasta familia ha transformado el dolor del luto en un tributo vivo.
Con una profunda e inquebrantable devoción a la Morenita del Tepeyac, la familia mantiene encendida la antorcha que Don Chuy cargó por décadas, desde su carrera de La Milla.
Descanse en Paz, Don Chuy Amaya, quien con su gran calidad humana, amó con intensidad el atletismo potosino, que bien le queda agradecido…






